El sueño Olímpico Parte II


Acabó la participación de la selección masculina, los leones, en la primera competición masculina de rugby a siete en unos juegos olímpicos con sensaciones positivas. La camaradería, al igual que en la competición femenina, fue ejemplar, haciéndose eco las redes sociales de multitud de instantáneas que sirven para pregonar la expresión de los valores de nuestro deporte.

El torneo fue un auténtico espectáculo, no teniendo que envidiar a cualquier prueba del circuito de las series mundiales, donde los equipos participantes mostraron su mejor nivel. Bien es cierto que el hecho de que selecciones habituales en esta prueba como Escocia, Gales e Inglaterra iban juntas bajo la bandera británica hacían que echáramos en falta algunos encuentro que garantizan un mayor espectáculo si cabe. Seamos realistas también y aceptemos que esto era un hecho que favorecía nuestra presencia en Rio de Janeiro.

Analizando nuestra participación, no podemos reprochar a nuestros jugadores nada, se dejaron en el campo el alma, plantando cara a potencias mundiales como Sudáfrica, Australia y Francia en la fase de grupos. Es difícil pelear por acceder a los diplomas olímpicos con selecciones que participan en el circuito mundial cuando tú apenas juegas una serie de torneos de segunda fila tratando de lograr una plaza para dichas series... lógicamente el rodaje y nivel de competición con el que partes es muy inferior, y ojo que esto no significa que no se hayan volcado jugadores y cuerpo técnico con una preparación concienciada que es la que nos permitió superar a Samoa y lograr la ansiada plaza. ¿La diferencia con nuestros rivales del grupo? Velocidad, intensidad en el contacto/punto de encuentro, concentración... esas cosas solo las adquieres cuando acostumbras a jugar a ese nivel, seguro que de aquí a cuatro años podemos lograr llegar en una mejor forma. Ya en la lucha por el 9º-12º puesto, superamos a Kenia, no sin cierta dificultad, demostrando la premisa que antes citábamos, si te fuerzan a subir tu nivel puedes llegar a competir con aquel que se ponga delante, y cuando hay talento de fondo los resultados llegan, así superamos al conjunto africano por 14-12 y pasamos a pelear el 9º puesto con USA; los americanos sacaron a relucir su mejor nivel tras comenzar encajando un ensayo y dieron la vuelta al partido para hacerse con la victoria.

¿El resultado final de los leones? Un décimo puesto, una victoria y cuatro derrotas, pero cinco victorias contra equipos que compiten en las Series Mundiales, nuestro nivel no está tan lejos como algunos pregonan, y además con gente joven dentro de nuestro combinado que ayudarán a tener una buena transición tras la retirada tras estos Juegos de algunos de nuestros jugadores más emblemáticos. Si preguntan a un servidor, creo que se puede crecer mucho de aquí a cuatro años par, por qué no, volver a figurar en esta disciplina en Tokyo 2020.

Por otro lado en el torneo sorprendió gratamente una selección de Japón que se coló entre los cuatro primeros tras superar en el camino a Nueva Zelanda, en fase de grupos, y Francia, en los cuartos de final, ya dejaron muestras de mejora en el último mundial de rugby y ahora lo han hecho en esta disciplina; si tenemos en cuenta que acogerán el próximo mundial y los próximos juegos cabe esperar que de aquí a cuatro años den otro gran salto cualitativo. Gran Bretaña mostró una buena cohesión de jugadores procedentes de tres selecciones distintas, aunque con un bloque inglés mayoritario y dejó atrás dos duros escollos como sudáfrica, que a ojos de un servidor fue de lo mejor del torneo en cuanto a juego mostrado, y Argentina, todo un ejemplo de trabajo, sacrificio y superación. Fiji, actual número uno del mundo, se hizo con el torneo sin apenas pasar apuros y mostrándose intratable, especialmente en la final.

Las dos "decepciones", por llamarlo de alguna manera por lo que se podía esperar de ellas, fueron Australia y Nueva Zelanda, dos equipos que siempre están en lo más alto y que no mostraron su mejor versión. Los Wallabies que parecieron reponerse al tropiezo inicial se cruzaron precisamente con los All Blacks, clasificados como mejor tercero por un punto de diferencia en el average, y volvieron al camino de la derrota para acabar en octavo lugar, Nueva Zelanda acabaría quinta arreglando una actuación más que discreta.

Ahora tenemos cuatro años por delante para poder volver a ver el rugby, el deporte que tanto disfrutamos, en unos juegos olímpicos. Esperamos que la gente ahora se sienta un poco más atraída hacia el oval y veamos más campos llenos, más socios en los clubes de nuestras ciudades, más jugadores y pequeños empezando... pero lo más importante, más respeto y enderezar el rumbo hacia esos valores que por desgracia poco a poco estamos perdiendo.

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